Jairo Obando: el coraje de perseguir su sueño de adolescente

“Yo trabajaba como guarda de seguridad para una empresa bancaria y un día le dije a mi compañero que tenía ganas de meterme al colegio para terminar bachillerato. Él me dijo “si usted se mete yo también” y al día siguiente pasamos al Cindea a matricularnos”.

Así cuenta su historia Jairo Obando Elizondo, quien -próximo a cumplir 29 años- ve con mucha ilusión la oportunidad de cursar una carrera en la Universidad de Costa Rica.

Su primera parte de la secundaria la vivió en el Liceo de Limón. Sin embargo, las dificultades económicas de su familia lo obligaron a desertar el colegio y  buscar trabajo.

Tiempo después, cuando cursaba su último año en el Cindea de Limón, la orientadora del centro le habló de la oportunidad de hacer el examen de admisión de la UCR. Jairo recordó lo que años antes deseó, cuando era un adolescente y usaba el uniforme del Liceo de Limón, aceptó el reto y matriculó la prueba.

Hoy estudia bachillerato en inglés en la Sede del Caribe y se visualiza enseñando inglés como docente en algún colegio de Limón.

“Un tío mío fue profesor y director del Colegio Técnico Profesional de Talamanca, a mí también me gustaría ser profesor en el futuro”, expresó.

El panorama durante la pandemia

Jairo vive en Pacuare Nuevo de Limón con sus dos hermanos menores y su mamá, quien por condiciones de salud ya no puede laborar, por lo que su familia dependían de los ingresos suyos y de su hermano menor.

Sin embargo, el impacto del coronavirus cobró su puesto como oficial de seguridad y también el de su hermano, quien se dedicaba al mantenimiento.

Jairo cuenta con beca socioeconómica 5 por parte de la Oficina de Becas y Atención Socioeconómica, la cual lo exonera del pago de matrícula y además le brinda beneficios como transporte y alimentación.

“La beca ha sido un apoyo grandísimo para seguir estudiando, gracias a la beca pude adquirir los libros, las lecturas que los profesores han dejado en las bibliotecas”, relató.

Adaptación a clases virtuales

Una realidad que el contexto que atraviesa el país ha dejado en claro es que la pandemia afecta a todas las personas de diferente forma. Si ya consiste un reto aprender un nuevo idioma y comenzar una carrera universitaria, la exigencia de este reto incrementa al adaptarse a recibir clases virtuales; pero aumenta aún más cuando no se cuenta con los medios necesarios para hacerlo.

Jairo relata que no posee una computadora y que su celular no es de alta gama, por lo que le resultaba difícil seguir el ritmo y cumplir con las asignaciones. Incluso dice que le comentó a sus profesores que se sentía un tanto desanimado por la situación.

No obstante, agradece el acompañamiento de los profesores y la ayuda de la Vicerrectoría de Vida Estudiantil, que a manera de préstamo, le entregó una tableta electrónica para que tenga un mayor acceso a las herramientas necesarias para recibir las lecciones virtuales.

“Me está ayudando infinitamente, puedo descargar las aplicaciones y todo el material, también me facilitó la comunicación con compañeros. Estoy sumamente agradecido con la ayuda de la UCR, pues es un motivo más para seguir adelante”, exclamó.

El préstamo del dispositivo comprende el periodo del 11 de mayo al 31 de julio, con la posibilidad de extender el préstamo de acuerdo con las condiciones que impongan las autoridades respecto a la pandemia.

En cuanto a la forma de organizarse para cumplir con las asignaciones de los cursos, Jairo dice que utiliza el tiempo que utilizaba trabajando ahora lo emplea en los trabajos universitarios y que aunque continúa buscando empleo, buscará uno que le permita continuar con los estudios.

“La UCR para mí es la mejor universidad del país y la calidad de la institución y de la gente que trabaja ahí me motiva a seguir estudiando”, finalizó.

Jairo Obando, estudia bachillerato en Inglés

Foto cortesía de su perfil de Facebook.

 

Rodrigo Madrigal Rojas

rodrigo.madrigalrojas@ucr.ac.cr

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