José Ignacio Rodríguez y el reto de mudarse a 200 kilómetros para cumplir su sueño

Oct 11, 2019

José Ignacio Rodríguez tomó a sus 20 años una de las decisiones que marcaría el rumbo de su vida. Dejó la provincia de Heredia para irse a vivir a Liberia, Guanacaste, y así poder cumplir uno de sus sueños: ser abogado.

Cinco años después, está a un paso de completar la licenciatura que lo acreditará como un profesional en derecho.

Se describe a sí mismo como una persona respetuosa, humilde, que intenta tener buenas relaciones con quienes lo rodean y, sobretodo, una persona perseverante y muy perfeccionista.

Dice que siempre quiso estudiar derecho porque sentía que sus habilidades y atributos personales coincidían con la carrera y además siempre le ha gustado leer y buscar justicia.

“Sentí que el derecho era una carrera atinada a mi personalidad y que podía ejercer de buena manera y poder sentirme cómodo y feliz con lo que me dedico”, relató.

Cuenta que una de sus metas a nivel académico fue terminar la carrera a máximo 25 años y actualmente está terminando su tesis para la licenciatura, pues ya terminó todos los cursos del plan.

Una decisión que cambió su rumbo

Al salir del colegio ingresó a la sede Rodrigo Facio a la carrera de ciencias políticas. Sin embargo, dijo nunca agradarle por completo, por lo que intentó cambiarse a la que siempre le gustó.

La opción que tuvo fue irse a la pampa guanacasteca, a una provincia que nunca había visitado y estaba a 200 kilómetros de su hogar.

Tuvo que dejar su familia, amistades y lugares que frecuentaba visitar, para correr detrás de una de sus metas de vida.

“No es una decisión tan sencilla de tomar, pero uno tiene que tener claro a dónde quiere llegar y qué quiere cumplir, por eso hay que hacerle frente”, explicó Rodríguez.

Empezó viviendo en la casa de una conocida de su familia, quien le alquiló un cuarto, luego alquiló apartamentos con compañeros de la carrera que vivían situaciones similares.

“No hay que verlo como algo malo, sino como algo bueno, pues desde que llegué a esta ciudad me sentí muy cómodo”, agregó.

No obstante, admite que muchas cosas lo hicieron dudar, por ejemplo, cuando se metieron a robar a una de las casas donde vivía, pero que no se dejó intimidar por los titubeos y más bien buscó modelos a seguir que lo motivaron a seguir avanzando.

“Siempre quise tener un título que me respaldara y el hecho de luego tener una familia a quienes le pueda dar lo mejor como lo hicieron mis papás conmigo y desarrollarme como persona cada vez más”, fueron parte de las inspiraciones de Rodríguez.

Sobre la Sede en Guanacaste, dice que está muy bien equipada en cuanto a infraestructura, y que a nivel del personal, tiene un trato muy humano, por la cantidad de personas que hay, pues al ser menos que en la Sede Central, facilita la cercanía.

Además, dice nunca haber visualizado la sede como un centro de enseñanza aparte, y siempre haberse sentido parte de la UCR, pues su exigencia era alta y sentía que recibía una adecuada formación.

Narra que tuvo un buen acompañamiento, por lo que agradece a la Oficina de Becas, pues fue quien hizo posible que estudiara en Guanacaste, con la asignación de la beca socioeconómica 11, hoy beca 5.

Al mirar hacia atrás

Después de cinco años de vivir en “la ciudad blanca”, Rodríguez hace un repaso por su experiencia y dice que no se imagina qué hubiera sucedido de no haber tomado esa decisión.

“Dentro de mis opciones estaba seguir intentando el examen de admisión o trabajar e ir estudiando poco a poco en una u privada”, explicó.

De igual forma, dice que la experiencia de vivir solo es muy amplia y enriquecedora, pues obliga a afrontar situaciones que lo hacen descubrir atributos y crecer como persona.

“Más que un cambio lo veo como un proceso y venirme a estudiar a Guanacaste fue uno donde me conocí más a mí mismo y crecí personal y profesionalmente. Me siento bastante feliz”, dijo el futuro licenciado.

Finalmente, Rodríguez dedicó unas palabras a las sensaciones que provoca cumplir un sueño.

“Es una felicidad inmensa. El hecho de saber que hace seis años te propusiste algo y lograrlo es increíble. Saber que soy lo suficientemente maduro y capaz de cumplir lo que me propongo”, expresó quien dice sentirse tan cómodo en Liberia, que podría continuar viviendo allá un tiempo más.

José Ignacio Rodríguez, cumplir uno de sus sueños: ser abogado

Foto cortesía.

Rodrigo Madrigal Rojas

rodrigo.madrigalrojas@ucr.ac.cr

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