Historia

El origen de las Residencias Estudiantiles de la Universidad de Costa Rica (UCR) se remonta a 1970, fecha en la que el entonces llamado Patronato de Becas empezó a recopilar información sobre sistemas de alojamiento en otros países; para darle respuesta a la problemática de alojamiento de los estudiantes que procedían de zonas alejadas de su sede de estudio.

En 1976, en la Sede de Occidente, surgieron las primeras experiencias de alojamiento de estudiantes quienes, por la necesidad de reducir sus gastos de alojamiento, se agruparon y organizaron para lograr ese fin. Al año siguiente se abrieron las primeras residencias estudiantiles en San Ramón.

En mayo de 1977, se abrió la primera residencia de la Sede Rodrigo Facio, como solución a los problemas de hospedaje que enfrentaba un grupo de 11 estudiantes limonenses que cursaban sus estudios en esta sede. Para esto, la Oficina de Bienestar Estudiantil alquiló una casa para alojarlos.

Gradualmete, aumentó el número de estudiantes que alquilaban casas en conjunto  y, en 1978, la Vicerrectoría de Vida Estudiantil destinó partidas específicas para la compra de mobiliario para esas casas. Bajo esta misma modalidad, y aproximadamente en la misma época, surgieron residencias estudiantiles en la Sede de Occidente  (incluyen el Recinto de Tacares) y en la Sede del Atlántico.

Entre 1982 y 1983, debido al alto costo de los alquileres, escasez de opciones de alquiler, entre otros, el sistema de casa de alquiler comienza a dificultarse, por lo que las autoridades universitarias tomaron la decisión de comprar inmuebles. Así, en 1984, la Sede Rodrigo Facio adquiere un edificio de 28 apartamentos denominado Residencias Estudiantiles, donde progresivamente se reubicaron estudiantes de las casa de alquiler, hasta constituir una población total de 160 residentes.

En 1991 se inició un proyecto denominado “casas por carrera” en la Sede Rodrigo Facio, con las casas de Ciencias Económicas, Ingeniería y Derecho, con el apoyo económico de las Asociaciones Estudiantiles respectivas.

En 1986, la Sede de Occidente se aboca a la construcción de residencias propias y, en 1991, se inauguró el edificio que constituyó el primer proyecto de esta modalidad construido por la UCR, con capacidad para 120 estudiantes. Asimismo, en 1991, la Sede del Atlántico inauguró su propio edificio de residencias, con una capacidad para 60 estudiantes y, en 1992, el Recinto de Tacares acondicionó uno de sus pabellones para ubicar a 24 estudiantes.

La primera residencia en la Sede de Guanacaste, fue un inmueble comprado por la UCR a la Escuela Normal de Heredia, ubicado en Liberia. Tenía una capacidad para 80 estudiantes; no obstante, no logró resolver la demanda de alojamiento para esta Sede. Por esta razón, en 1995 se abrieron las residencias denominadas “Santa Rosa”, ubicadas en el mismo campus de la sede, con una capacidad para 20 estudiantes. Finalmente, en el 2012 se inauguró en la sede un nuevo edificio de residencias para el alojamiento de 58 estudiantes, quedando, junto con otras opciones de alojamienro,  una capacidad de alojamiento para 78 estudiantes.

La Sede de Limón abrió su primera residencia en 1988, con la modalidad de casa de alquiler para diez estudiantes varones; en 1993 abrió otra residencia de la misma modalidad para alojar 8 estudiantes mujeres. En el 2010, esta sede inauguró un Edificio de Residencias Estudiantiles con una capacidad para 65 estudiantes.

En 1993 el Recinto de Puntarenas se conviertió en la Sede del Pacífico, y en 1998 inicia las residencias estudiantiles, bajo la modalidad de casas de alquiler y, en el 2004, se inauguró el edificio actual del programa.

En marzo del año 2006, la UCR inició sus funciones académicas en el Recinto de Golfito, con la carrera de Informática Empresarial, con un cupo de 21 estudiantes, a 16 de los cuales se les brindó el servicio de residencias estudiantiles. Para tal efecto, se habilitó una instalación de madera que perteneció a la Compañía Bananera y que fue declarada patrimonio arquitectónico. Se contaba con 4 inmuebles divididos en apartamentos, cada uno con dos habitaciones y una sala-cocina. Posteriormente se habilitaron otros edificios similares al programa, para el albergue de un total de 40 estudiantes. Sin embargo, estas infraestructuras han sufrido un deterioro en su estructura por el paso del tiempo, el clima característico de esa zona, por lo que, en el 2014, se hizo una inversión importante para la remodelación y acondicionamiento que mejoraran las condiciones del albergue para los estudiantes.

El compromiso de la Oficina de Becas y Atención Socioeconómica (OBAS) con la población estudiantil que reside en zonas alejadas y de difícil acceso, se evidencia  en la acciones que se emprendieron en el 2010 con la remodelación del edificio de Residencias Estudiantiles (RE) ubicado al costado de la Facultad de Educación. Esta remodelación , finalizó en febrero del 2013. En enero del 2014 se gestionó la construcción de un tercer edificio. Ello con el fin de  que el estudiantado cuente con lugares seguros de alojamiento que les permita realizar sus actividades académicas, de descanso y alimentación en espacios que promuevan la calidad de vida.

El último edificio denominado Residencias Estudiantiles Universitarias (REU) albergará a 148 estudiantes, en cinco pisos distribuidos de la siguiente manera:

  • Primer nivel destinado a brindar alojamiento a estudiantes que presenten algún tipo de discapacidad. Este nivel cuenta con 4 habitaciones para personas usuarias de silla de ruedas y 8 habitaciones para personas con discapacidad visual u otro tipo de discapacidad, para un total de 12 habitaciones. En este nivel también se encuentra la sala de cómputo y las Oficinas del personal administrativo.
  • Del segundo al quinto nivel, se cuenta con  capacidad para albergar 34 estudiantes por piso en habitaciones individuales o dobles, para un total de 136 cupos en estos cuatro niveles.

Los edificios del Programa de Residencias son un recurso que coadyuva el logro académico mediante las condiciones materiales (alojamiento, salas de cómputo, cocinas, lavadoras, secadoras, escritorios, camas, casilleros, entre otros) y mediante el aporte de personal profesional que desarrolla varios proyectos a nivel social, emocional y académico para contribuir con el desarrollo integral de su población. Entre ellos:

  • Atención y seguimiento a la población de primer ingreso.
  • Fortalecimiento del desempeño académico.
  • Prevención de riesgos y atención de emergencias.
  • Desarrollo de habilidades de liderazgo
  • Apoyo personal y social en el proceso de convivencia
  • Intervención profesional en situaciones conflictivas